Presupuestos participativos (en obras)

  Mi primera entrada en el blog quisiera hacerla de la experiencia sobre presupuestos participativos que se está llevando a cabo en estos momentos en el Ayuntamiento de Madrid. Respecto al asunto del Gobierno Abierto u Open Government y concretamente en el desarrollo del procedimiento para llevar a cabo una actividad tan nueva (aún no sabemos si innovadora) como la elaboración de unos presupuestos participativos, creo que merece atención.
   Pese a que en algunos medios como el diario ABC ha sido señalada esta experiencia tan solo como “un guiño” al 15M en el quinto aniversario de las marchas que acontecieron en la Plaza del Sol de Madrid, no podemos obviar la dimensión de la medida que pretende destinar una cantidad de dinero nada desdeñable (60 millones de euros, aunque esta suponga sólo un 10,7% del gasto en inversiones presupuestado para este 2016).
   El concejal de Participación Ciudadana, Transparencia y Gobierno Abierto (el nombre de la concejalía parece un posicionamiento político que no se queda en la formalidad y debemos entender que pretende dotarse de contenido), Pablo Soto, acompañado de la cara más visible del Ayuntamiento, su Alcaldesa, anunciaba el pasado 15 de mayo la apertura del periodo de votación de los primeros presupuestos participativos de la ciudad. Pablo Soto calificaba esta experiencia participativa como la “más grande que se ha llevado a cabo en Europa” con lo que el alcance de la misma parece que pretende ser muy ambiciosa.
   De un total de 5.184 ideas (proyectos de inversión), el Ayuntamiento ha realizado una criba con objeto de eliminar las menos viables y quedarse con las legales (?) (este procedimiento y en especial los criterios utilizados para descartar ciertos proyectos, no sabemos si se llegarán a conocerse por lo que aquí encontraríamos una de las primeras carencias del procedimiento por falta de transparencia) y ha propuesto a la votación de los vecinos un total de 648 proyectos hasta el próximo 30 de junio.
   De entre los proyectos presentados a la votación aparecen algunos tan previsibles por esperados como el ejecutar kilómetros de carril bici, algunas tan etéreas como “más zonas verdes”, u otras tan sorprendentes por evidentes o necesarias como fuentes de agua potable, repoblación de los alcorques vacíos, más bancos para los parques o parques y escuelas infantiles pero también proyectos del tipo “construcción de un polideportivo en El Pardo” en el barrio Fuencarral-El Pardo, o “instalaciones deportivas básicas Oña-Sanchinarro” en el barrio de Hortaleza que son proyectos que ya deberían estar en el listado de infraestructuras a mejorar o a dotar en ciertos barrios.
   Lo que pretendo apuntar es que en la selección del total de ideas que llegaron a la Concejalía, la tipología de los proyectos seleccionados en nada o en muy poco condicionan o modifican la orientación de la política general del Ayuntamiento que tratamos. Es decir, se pretende desde mi punto de vista aparentar una adecuación de la política municipal a la decisión de los vecinos cuando únicamente se trata de un maquillaje bastante superficial.
   A pesar de lo dicho hay que admitir que en todo el procedimiento se advierte una clara sensación de proceso-experimento mediante el cual y con el trascurso de los años se pretende una mayor implicación de los vecinos tanto en la formulación de propuestas como en la votación de las mismas así como una cada vez mayor dotación de las partidas presupuestarias destinadas a este fin. Así ha ocurrido en Reikiavik donde han pasado del 5% de las inversiones en 2013 al 15% actual o en París donde ya se han alcanzado los 75 millones de euros.
  Como prueba del carácter novedoso apuntado más arriba, el concejal Pablo Soto, se ha valido entre otros de un equipo de ‘hackers’ para desarrollar herramientas digitales de participación directa que también parecen participar en un claro proceso de experimentación. Decide Madrid, la plataforma digital para proponer y votar todo tipo de iniciativas, es la primera de ellas y ha servido para lanzar los presupuestos participativos. La decisión sobre las posibles modificaciones de los grandes proyectos urbanísticos en curso será otra de las cuestiones que está previsto realizarse de manera participativa.
   En cualquier caso, aunque el proceso es susceptible de algunas críticas, no podemos obviar los problemas que este tipo de cambios generan en las instituciones que las promueven por lo que la medida debe ser aplaudida aunque se hayan señalado algunas carencias.
    Hay que apuntar que estos procesos, si bien deben ser implementados para cada tipo de presupuestos o administración son un aliciente para hacer los procedimientos más transparentes, participativos y colaborativos ya que la ciudadanía se ve implicada en la mejora de su entorno.
    En el caso de la administración forestal para la que trabajo, los fondos y los planes de mejora de los montes públicos son un buen ejemplo al que podrían aplicarse este tipo de experiencias. Serían además una oportunidad desde la que implementar un procedimiento en el que se fomente la participación de los vecinos de los municipios afectados (o un procedimiento totalmente abierto) e incluso en el que se favoreciese la inversión privada o la recepción de ideas para mejorar la gestión y el uso del patrimonio natural
Saludos

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