¿Comunidades de práctica en el ámbito TIC? Una reflexión personal

 
Mi trabajo actual, el desarrollo e implementación de sistemas de información, se ha convertido en una tarea tan compleja y diversa que precisa, aparte de la participación e implicación del área funcional correspondiente, de la colaboración de múltiples perfiles técnicos, lo que debería ir rompiendo la imagen tradicional del informático como un ser aislado que, con sus simples capacidades deductivas y racionales, es capaz por si solo de “organizar el caos”.
¿De todos los grupos de trabajo en los que he participado en el ámbito de la Administración, cuáles podrían ser considerados “Comunidades de Prácticas” o al menos, comunidades que generan conocimiento? Hago un rápido repaso:
  • El personal implicado en un proyecto de desarrollo software no podemos considerarlo en principio más que como un equipo de trabajo. Aunque en nuestro ámbito concreto supone normalmente un ámbito de colaboración e intercambio entre personal de la Administración y de la empresa privada, en un ambiente más o menos abierto/relajado/ágil, evidentemente la participación en el mismo no es “voluntaria”, está claramente sujeto a los objetivos establecidos por la organización y está regido, en último extremo, por el principio de autoridad jerárquica (el que contrata y paga, manda).
  • Experiencias de coordinación y desarrollo compartido entre Consejerías. La crisis aprieta pero al mismo tiempo abre nuestras perspectivas a formas colaborativas de trabajo; el desarrollo compartido entre varias organizaciones, aportando cada una en la medida de sus posibilidades y de acuerdo a sus propios “tiempos”, se acerca a ideal de la comunidad de práctica pero permanece aún excesivamente ligada al interés general de la administración y a la obtención de un resultado, aunque también se genere y se comparta conocimiento. Un ejemplo reciente puede ser la colaboración de las Consejerías de Cultura, Medio Ambiente y Empleo y Conocimiento en torno al proyecto de custodia centralizada de documentos firmados electrónicamente.
  • En la administración, los equipos multidisciplinares organizados (o surgidos) ante la necesidad de desarrollar un nuevo texto legislativo. Desde mi experiencia, considero estas oportunidades las más adecuadas para que expertos de diversos campos, e incluso instituciones, compartan sus conocimientos y experiencias particulares en torno a la construcción de una nueva norma o documento; si el grupo es suficientemente diverso, el proceso es extraordinariamente enriquecedor y colaborativo. Aprendí tanto, durante la elaboración de la que luego sería Ley de Documentos, Archivos y Patrimonio Documental de Andalucía, de archiveros, juristas, especialistas en administración electrónica y disfrutando de una absoluta libertad para compartir mi visión, errónea o acertada, sobre un futuro tecnológicamente amable para la cuidadanía.
  • Comunidades de práctica establecidas como tales, que sin ser parte del trabajo diario, permiten enriquecerlo. Tanto a nivel nacional como internacional se está promocionando la creación de este tipo de comunidades, que parecen ser los instrumentos más efectivos a la hora de conseguir una coordinación real, más allá y sobre las imposiciones legales y normativas. Difícil es no encontrar un «hueco», adecuado a nuestros más recónditos intereses. Un ejemplo lo he encontrado en https://joinup.ec.europa.eu/community/semic/og_page/cop-data-standards, una comunidad de práctica específica sobre estándares de datos creada dentro de la comunidad de interoperabilidad semántica (una de las 66 comunidades principales existentes) del Portal de la Unión Europea para las Soluciones de Interoperabilidad de las Administraciones Públicas Europeas, que se ha abierto a la participación libre de miembros de cualquier país del mundo y que creo que me puede aportar mucho para mi reto de innovación.
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¿A qué dedica el tiempo libre? – Homenaje a J.L. Perales

Nos pide la tarea correspondiente al segundo módulo de este Curso que analicemos nuestra dedicación laboral según unas áreas predefinidas (estrategia, coordinación, gestión, innovación y operación), en comparación con unos valores abstraidos de la experiencia de determinados perfiles de empleados públicos.
A partir de los datos mostrados en el gráfico y extrapolando los porcentajes de dedicación que me corresponderían teóricamente por mi puesto de trabajo (Jefe de Departamento, en un Servicio de Informática), a medio camino entre técnico y responsable, mi jornada de trabajo debería ser la siguiente, con un breve momento de innovación entre el fortalecedor desayuno y una larga andadura de tareas más o menos rutinarias:

Afortunadamente mis circunstancias personales (acabo de incorporarme a un Servicio con una clara orientación con un equipo de compañeros responsables y con una gran capacidad de autoorganización), me están permitiendo dedicarme principalmente a tareas de coordinación y gestión, en las que debo aplicar un alto porcentaje de investigación e innovación: búsqueda de soluciones organizativas basadas en herremientas que potencien la gestión del conocimiento compartido. No hay «momentos» dedicados a tareas determinadas, sino tareas en las que se entrelaza la investigación y la innovación para la implantación de soluciones en las que la gestión y la operación pase a ser realizada por todos.

No me puedo quejar y muchas veces recuerdo la canción de José Luis Perales «¿Y cómo es él? ¿A qué dedica el tiempo libre?». En el trabajo, a pensar cómo trabajar mejor.
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MOOCInnova – Módulo I – Tarea

¿Cómo utilizamos la inteligencia colectiva para conseguir fines propios de la Administración?

El pasado año 2014 la Junta de Andalucía promovió, en el marco del V Congreso para el Estudio de la Violencia contra las Mujeres, la celebración del I Hackaton contra la Violencia de Género.

En este tipo de reuniones, grupos de desarrolladores de software compiten por la construcción de una aplicación orientada a la resolución de un problema de índole social o para la creación de un servicio demandado por la ciudadanía. En este caso, el objetivo era diseñar una aplicación informática o una app para dispositivos móviles que ayudara a prevenir o proteger a las víctimas de los malos tratos. 

La aplicación móvil ‘En tu mano’ resultó el proyecto ganador; esta app tiene como objetivo acompañar a las mujeres desde el momento en que creen ser víctimas de violencia de género y ofrecerles asesoramiento durante todo el proceso posterior. Se trata de una aplicación «invisible», que se activa con la tecla de volumen, y que incorpora además un botón de pánico que permite geolocalizar a la víctima en el momento en que se produce la agresión.

El segundo proyecto clasificado ha sido ‘Prevención de víctimas con smartphones’ y consiste en una aplicación que detecta a través de sensores los síntomas de la violencia, como gritos y agresiones físicas, y conecta a la víctima con la policía a través de la geolocalización del dispositivo móvil.

El tercer clasificado ha presentado una herramienta de inteligencia colectiva multidispositivo para atender a personas víctimas de violencia de género. En función de las preguntas formuladas, la aplicación ofrece una respuesta automática o redirige a la persona a un servicio de consulta experto multidisciplinar (policía, personal del ámbito jurídico, psicológico, social, etc.), garantizando en todo momento el anonimato de la usuaria.

Considero que en el corazón del innovador debe estar la humildad de saberse inferior a la capacidad de múltiples mentes trabajando de forma coordinada y percibiendo diversas visiones de la realidad. Solo así podrá tender la mano y dar / spñocotar ayuda a la sociedad que así se/nos lo esta exigiendo.

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Horizontes

La lluvia arrecia sobre Sevilla pero, entre las nubes, buscamos nuevos horizontes. La innovación en un MOOC

Y no estamos solos:

Si tenéis curiosidad, buscad entre los compañeros de trabajo, alguno habrá ya infectado por el virus del cambio de la Administración Pública.

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